Trabajador de la construcción
El secretario provincial de CCOO, Felipe Pérez, celebró ayer los datos de descenso del número de accidentes laborales en la provincia, en un 25 por ciento, y su tasa de incidencia, en otro 29 por ciento, pero llamó a la cautela ante una lectura «excesivamente optimista», puesto que la cifra de fallecidos se mantiene igual en 2009 frente a 2008, pese al descenso de los accidentes catalogados como graves, un 70 por ciento menos de los que se registraron en el periodo anterior. Una caída esta última que obedece, a juicio de Pérez, a que las mutuas han variado sus criterios y ahora catalogan como leve lo que antes consideraban grave.
En este sentido, la responsable de Salud Laboral, Alicia Jiménez, explicó que en su departamento el año pasado se recibió un 40 por ciento más de consultas sobre la cuestión «y mucho nos tememos que este año vuelvan a crecer», comentó.
Pérez calificó estas prácticas de «absolutamente irregulares, porque de un tiempo a esta parte han decidido que no existen los accidentes graves, todos se califican de leves salvo que el trabajador tenga la desgracia de morir», denunció. De esta forma, advirtió que el trabajo de las mutuas dejará de ser creíble y que puede generar procesos «muy engorrosos».
Felipe Pérez señaló que algunos accidentes in itinere «sufridos por profesionales, se acaban considerando como meros accidentes de tráfico, cuando en realidad son accidentes de trabajo».
El lado positivo. En el lado positivo, el dirigente de CCOO celebró especialmente que en 2009 haya descendido, sobre todo, la tasa de incidencia, es decir, el número de accidentes entre el total de trabajadores en activo. «Realmente estamos avanzando y de una manera muy significativa», insistió.
Pérez señaló que la mejora se ha producido en los datos, pero también «en la concienciación de los trabajadores y los empresarios». Sin embargo, alertó frente a las tentaciones «triunfalistas», porque una parte de la bajada de la tasa de incidencia es fruto de la crisis y de la menor actividad.
CCOO añade otros factores, como que «hay muchísimas jornadas de trabajo que se han regularizado a la baja. Ya no se hacen tantas horas extraordinarias, sobre todo en el sector de la construcción, en el que el trabajo a destajo ha bajado mucho», explicó el secretario provincial del sindicato. Para Pérez, la extensión de la jornada es uno de los factores que van de la mano de la siniestralidad, como se demuestra en el análisis de las horas en las que se producen la mayor parte de los accidentes: cuando la jornada acaba de comenzar y, sobre todo, cuando está a punto de acabar. (Más información en la edición impresa)