Patio de butacas del teatro Quijano durante las obras de reforma
El Teatro Municipal Quijano se encuentra en pleno proceso de reforma para recibir el 9 de octubre al Ballet Nacional de Cuba, que representará sobre su escenario su obra Giselle bajo la dirección de Alicia Alonso. Un lavado intenso de cara, cuyo próximo paso será la renovación del patio de butacas, como así puso ayer de manifiesto el edil y portavoz municipal, Francisco Cañizares. Y es que uno de los puntos aprobados en Junta de Gobierno Local, a propuesta de la Concejalía de Cultura, fue el pliego de cláusulas administrativas para la contratación del mobiliario destinado al teatro con un importe de adjudicación de 59.900 euros más IVA.
La remodelación de esta importante infraestructura cultural, que cuenta con un aforo cercano a las mil localidades, es uno de los proyectos presentados por el Ayuntamiento de Ciudad Real con cargo al Fondo Estatal de Inversión Local, cuyo montante total asciende a 263.136 euros. Las obras en los aseos, camerinos, cubierta y accesos harán que el Quijano presente una imagen totalmente renovada en un mes y medio. «Estamos recuperando todo el peine de madera. Se está bajando cada uno de los listones para barnizarlos con un esmalte ignífugo y aplicarles un tratamiento anticarcoma», según precisó a La Tribuna el jefe técnico de montajes culturales del Quijano, José Manuel León Casas.
Por peine se entiende todo ese laberinto de cuerdas y poleas revestido, es decir, la maquinaria escénica de la que dependen todos y cada uno de los cambios de decorado. «Es un referencia, porque conserva ese sabor especial que los teatros nuevos pierden con las estructuras de hierro», apostilló.
Así mismo, con el objetivo de adecuarse a la normativa vigente, se están mejorando todos los sistemas de seguridad del teatro municipal, algo complicado teniendo en cuenta la antigüedad del mismo. No en vano, su construcción se remonta a finales de la década de los 60, aunque no fue hasta 1982 cuando pasó a manos del Consistorio de la capital.
un viaje a las entrañas. De este modo, León Casas puso de manifiesto en este viaje a las entrañas del Quijano que «se están cambiando parte de las ventanas al exterior, las deterioradas tuberías y la instalación eléctrica, incluyendo toda la iluminación, mientras que la reforma de las pasarelas se acometerá en una segunda fase».
El teatro municipal contará con un muelle de carga, «una de las carencias notables que tenía», así como con una oficina técnica y con un camerino de cambio rápido para los artistas.
En la zona de los camerinos, situada en el sótano con salida rápida y directa a la superficie escénica, se está llevando a cabo un importante trabajo. Así, el suelo de los diez vestuarios ha sido cambiado y las paredes se han revestido de juventud, mientras que la sustitución de las puertas llegará en cuestión de días. Además, todos los aseos destinados a los trabajadores ya cuentan con duchas, puesto que antes se tenían que arreglar sólo con una. (Más información en la edición impresa)
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